Yehuda Amijai, Un idioma, un paisaje. (Poesía Hiperión)
Bajo el título de Un idioma, un paisaje (Antología poética), Raquel García Lozano selecciona un grupo de poemas que representan más de cuarenta años de la producción de Yehuda Amijai.
Me ha parecido interesante recomendar la lectura de este autor porque en sus textos pueden leerse sin apenas esfuerzo aquello que llamamos universales poéticos. El alemán de origen judío trata en sus poemas algunos de los temas que resultan verdaderamente importantes en la vida de las personas, independientemente de su origen o de su condición: relaciones amorosas, hastío, melancolía por lo perdido, miedo a la muerte, búsqueda de la divinidad, etc. Temas que no entienden de tiempo ni de diferentes tipos de Rh o religión. Amijai es un judío alemán que, siendo joven aún, emigró a Palestina con sus padres. Por lo que enseñan sus textos, en su madurez se mostró enemigo del sionismo radical, de toda forma de violencia, y crítico con la tradición hebraica -de la que se muestra, por otro lado, profundamente conocedor-. Nació el tres de mayo de 1924 en Würzburg, Alemania. Con once años, en 1935, se trasladó a Palestina. Durante la 2a Guerra
Mundial fue voluntario con la Brigada inglesa, y participó también en la Guerra de Independencia de Israel en 1948, con tan solo veinticuatro años. Este momento es crucial, pues aquí su vida dará un giro de ciento ochenta grados. La experiencia de la guerra quedará para siempre en su cabeza, como puede apreciarse en un poema que Amijai escribe en 1980 –treinta y dos años después- titulado “Desde entonces”:
“Y desde entonces no quiero que mi madre llore por mí,
con su hermosa y exacta cara,
y desde entonces lucho contra el dolor,
y desde entonces camino contra mis recuerdos
como un hombre contra el viento,
y desde entonces lloro a mis recuerdos
como un hombre a sus muertos,
y desde entonces apago mis recuerdos
como un hombre el fuego,
y desde entonces estoy tranquilo.
Porque caí en Ashdod
en la Guerra de la independencia.”
Cuando leí este libro por primera vez me llamó poderosamente la atención la idea de que un hombre que ha conocido de primera mano el horror de la guerra, la persecución y el continuo exilio, lejos de buscar válvulas de escape o torres de marfil se enfrente a sus propios miedos, a la historia de todo un pueblo como el judío. Sentimientos tan generalizados como el miedo, el amor, la búsqueda incesante de la trascendencia, la conciencia de la propia muerte, etc... se cruzan aquí con versículos bíblicos, pasajes de la historia, guerra, las ruinas, el desierto y el modo de adaptarse a él, el clima mediterráneo y los olivos, los modos de producción, el Dios vengativo y justiciero de la Torah y los escritos rabínicos, etc, creando el caldo de cultivo ideal para llegar a una mejor comprensión – si es que acaso es posible- de eso que se viene llamando “ la condición humana”.
Ignacio Gago.


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